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“La ciudad surge en un territorio, condicionada en muchos casos por la localización geográfica. Posteriormente los desarrollos económicos a los que ha estado unida, los cultivos del entorno, las fuentes de recursos económicos sean agrícolas, ganaderos, forestales, energéticos, mineros, o industriales han condicionado la forma y el desarrollo de la ciudad.”

En este proyecto se propone una reflexión general sobre la relación de la arquitectura, el paisaje y la ciudad. El objetivo es proyectar un hotel pequeño de los denominados hotel-boutique en un entorno urbano de gran carga histórica y artística en la histórica ciudad de Tudela, en un solar próximo al centro urbano junto al río Ebro y el río Queiles.

El ejercicio se convierte en una ocasión para la reflexión y el abordaje de aspectos fundamentales de la disciplina, tales como la vinculación de la arquitectura con su contexto. El solar se ubica en una posición de transición urbana entre la ciudad histórica y la ribera del río Ebro. Se separa de la ciudad por la línea de ferrocarril Pamplona-Madrid que ejerce un efecto de barrera urbana y se sitúa junto al punto en que el soterrado río Queiles, el río que atraviesa la ciudad de Tudela, desemboca en el Ebro. Es un lugar con una densa historia, marcada por una rica y permanente variación y evolución a lo largo de los siglos de sus condiciones físicas y de sus funciones militares, defensivas, comerciales, de transporte, industriales o ligadas al ocio. El ejercicio obliga al entendimiento de la historia urbana de una pequeña ciudad como Tudela, de rico pasado y centro económico y comercial de la Ribera de Navarra. El solar, actualmente destinado a aparcamiento público en superficie, se sitúa al borde del Ebro, entre dos instalaciones deportivas.

En este sentido el proyecto analiza, considera e integra esta doble condición del lugar, teniendo en cuenta su carácter urbano, sus flujos con la ciudad a la que da frente, su situación límite en el borde de la trama urbana densa, su vinculación con el Paseo del Prado y la desembocadura del Queiles, y la realidad de su ubicación en un terreno con alto riesgo de inundabilidad.

Por ello, se plantean dos volúmenes principales que albergan los usos primordiales y un tercer volumen, de menores dimensiones, que sirve de nexo entre los otros dos y donde se encuentra la entrada al hotel. El proyecto presenta una clara repercusión sobre el contexto urbano, pues sirve de embudo para la ciudad y sus habitantes, colocándose al final de la avenida principal haciendo un guiño sobre el edificio público del célebre arquitecto Rafael Moneo y posteriormente abriéndose al río Ebro, lo que permite la creación de diferentes espacios como una plaza pública, un graderío, un embarcadero…

En definitiva, un pequeño hotel de lujo donde el relax y bienestar son fundamentales para la experiencia del huésped, todo ello gracias a un proyecto que invita al habitante a entrar debido a sus vuelos de consideradas dimensiones que permiten una vista sobre el horizonte maravillosa desde el comienzo de la avenida principal de la ciudad hasta la propia llegada del hotel, acogiendo al habitante, y abriéndose al río, ofreciendo una experiencia visual inolvidable sobre el río y el horizonte de la ciudad y su integración en la naturaleza.

©2023 por IÑIGO YANGUAS ELORZ. 

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