







"Un edificio es una composición espacial cuyo uso no es fijo, es polivalente. El espacio es la esencia de la arquitectura y podría decirse que los últimos doscientos años han sido, como mucho, una intervención en la que los edificios se convirtieron en máquinas y se pensó que el uso era predecible. Podemos ver el momento en que vivimos ahora como una vuelta a un mundo en el que el individuo y sus relaciones vuelven a ser el centro de atención, no un sistema".
Este proyecto trata de dar forma a una época en la que nuestro mundo es cada vez más fluido, menos definido y ya no podemos hablar de una época como podíamos hacerlo con el Modernismo y el Postmodernismo. Un tiempo atemporal. También vivimos en una época en la que los prototipos están desapareciendo y nuestras ciudades están experimentando una gran transición. La ciudad clásica con sus plazas, bulevares, calles y callejones será sustituida por un urbanismo más nuevo y mucho más orgánico en el que todo puede tener lugar en cualquier lugar. Por tanto, las funciones de éxito pueden situarse en cualquier lugar de la ciudad y sabemos cómo encontrarlas digitalmente. Un callejón puede albergar tiendas y restaurantes con el mismo éxito que una plaza céntrica, y zonas que antes eran marginales pueden convertirse en nuevos puntos neurálgicos. La narrativa de la ciudad legible se sustituye por la ciudad fluida. Esto significa que los edificios tendrán una relación diferente con el nivel de planta baja.
El proyecto tiene lugar en un nuevo distrito de Ámsterdam, llamado Sluisbuurt. Ámsterdam está creciendo rápidamente, con 11.000 nuevos residentes cada año. Para hacer frente a esta afluencia en los próximos años, la ciudad está construyendo nuevos entornos urbanos habitables en lugares adecuados. Uno de ellos es el futuro Sluisbuurt, en Zeeburgereiland. Será un barrio sostenible y verde con una ubicación única junto al agua y a poca distancia del centro. Esto añade 5.500 viviendas a la ciudad en un nuevo entorno residencial, en una mezcla de edificios bajos y altos. Se entiende como un futuro “campus del conocimiento” con mezcla de edificios residenciales y educacionales.
En definitiva, se entiende este proyecto desde la referencia del crucero. Se plantea un edificio cuya función principal es la residencial pero que albergue numerosos usos con el fin de crear un proyecto autosuficiente no solo desde el punto de vista medioambiental, sino social. Un edificio donde la mezcla de usos y personas es fundamental, por lo que se encuentran diversas tipologías de viviendas, (familias, estudiantes, temporales en el tiempo…) y dotacionales, (cafeterías, espacios de coworking, auditorios, salas de exposiciones, librerías, mercado gastronómico…) fomentando así la socialización y simbiosis entre las personas de diferentes edades y culturas que habitan el proyecto.
Por tanto, la horizontalidad que adquiere el proyecto es innegable, teniendo la obligación de adaptarse tanto a las preexistencias urbanas ya existentes, como los canales y plazas, como a los otros proyectos residenciales y dotacionales que se ejecutan en sus inmediaciones, adquiriendo por tanto un carácter organizador en planta baja fundamental para el ciudadano.